martes, 6 de noviembre de 2018

RAZA ARGENTINA: LA HISPANIDAD (Por Marcos Rial)




Un poco de historia
         En el 480 a.C., 300 guerreros espartanos se atrincheraron en el paso de las Termópilas impidiendo que el ejército persa invadiera Grecia y aniquilara su cultura. El sacrificio de Leónidas y sus guerreros significó la victoria definitiva sobre las pretensiones persas sobre la península.
         En el 732 Carlos Martel vence a los musulmanes en Poitiers frenando de una vez y para siempre el avance islámico hacia el corazón de Europa. Su nieto Carlomagno los expulsaría definitivamente de la península Ibérica.
         En 1571 la Santa Liga salió al encuentro de la armada otomana en Lepanto y puso fin al expansionismo musulmán en el Mediterráneo. Miguel de Cervantes Saavedra, el Manco de Lepanto, la calificó como “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”.
         ¿Qué es lo que tienen en común estos acontecimientos históricos? Que de no ser por ellos hoy no estaríamos acá, en Argentina, en América siendo quienes somos.

¿Quiénes somos?
         El Día de la Raza, fecha hoy tan bastardeada, se conmemora la llegada de Colón al Continente Americano y la posterior conquista y evangelización de estas tierras. Los conquistadores trajeron el cristianismo y la hispanidad. ¿Y qué es la hispanidad?
         Lejos de la leyenda negra que predica la masacre y aniquilación sanguinaria de los nativos americanos, la hispanidad es ante todo una identidad. Identidad y cultura que se remonta a la Acrópolis de Atenas y el Foro Romano, al gótico de Chartres y a la Universidad de París, a la Basílica de San Pedro y la Piedad de Miguel Ángel, al Mesías de Haendel y a la Inmaculada de El Greco, al Quijote de Cervantes y al Martín Fierro de José Hernández.
         Hispanidad son también las Cruzadas en Tierra Santa, la Conquista de Granada por los Reyes Católicos, la Armada Invencible de Felipe Segundo y los tercios del Imperio Español.
         Podríamos pasarnos páginas enteras enumerando sucesos, obras y personajes que son parte de la cultura hispana. Pero lo importante es subrayar que nosotros como argentinos del siglo XXI, somos herederos de todos ellos. Sí, de todos. La identidad hispanoamericana implica un acerbo cultural y espiritual e inmensamente rico que debería llenarnos de orgullo antes de sentir vergüenza o abjurar de él como hoy está tan de moda.

¿Nuestra Patria está afuera?
         Si existe alguien que pueda dudar de la importancia de la patria, vaya para él lo que Fray Tomás de Aquino, cuya vida se desarrolló entre imponentes catedrales góticas y universidades creadas por la Iglesia Católica nos enseña:
         Después de Dios, los padres y la patria son también principios de nuestro ser y gobierno, pues de ellos y en ella hemos nacido y nos hemos criado. Por lo tanto, después de Dios, a los padres y la patria es a quienes más debemos. Y como a la religión toca dar culto a Dios, así en un grado inferior, a la piedad pertenece rendir un culto a los padres y a la patria.
         “Pero yo soy argentino, ¿qué tienen que ver España y Europa conmigo?” podría preguntar alguno. Patria, mi querido argentino, significa etimológicamente “lugar de los padres” y nuestros padres no son sólo los que tenemos por sangre, sino todos ellos que hicieron posible que hoy estemos aquí, desde el espartano Leónidas hasta el genovés Cristóbal Colón.
         Aunque hoy estemos emancipados España seguirá siendo siempre nuestra madre y como toda madre merece ser amada y respetada, aunque hoy no la veamos bien. Y si España es nuestra madre, Europa es nuestra abuela y así podemos remontarnos hasta donde querramos. Sólo sabiendo de dónde venimos es posible saber quiénes somos y así poder decidir a donde vamos. Somos de raza hispana, argentinos, y eso es un don, no lo enterremos.
Marcos Rial
Director de Investigación
SITA Joven