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martes, 28 de octubre de 2014

HISTORIA PARA CHICOS: CARLOS V

III- Carlos V


   Los Reyes Católicos tuvieron una hija que se llamaba Juana. Juana se casó con Felipe el Hermoso, que era nieto del Emperador de Alemania. Felipe el Hermoso quería mucho a su mujer, pero también le gustaban las otras mujeres. Las invitaba a tomar el té y se pasaba muchos días sin volver a su casa. Juana sabía que su marido se portaba mal con ella y terminó por enloquecerse. Por eso le decían Juana la Loca.
El hijo de Felipe y de Juana se llamaba Carlos V y era Rey de España y Emperador de Alemania. Al principio los españoles no querían saber nada con él, porque les parecía feo que los mandara un rey extranjero. En eso tenían un poco de razón, pero Carlos V les demostró enseguida que él era tan español como el más español de todos los españoles. Para ello tuvo que pelar y portarse como un hombre valiente, porque los españoles obedecen a los hombres valiente y desprecian a los cobardes. Cuando Carlos V subió al trono de España, ya  España había empezado a conquistar América. Por eso pudo decir: "En mis tierras no se pone el sol", porque cuando era de noche en España y en Alemania era de día en América y cuando era de noche en América era de día en España y Alemania. 

   Tuvo que guerrear muchas veces contra otros reyes y los derroto a todos. En una de esas guerras tomó prisionero al Rey de Francia.

   Los franceses han sido siempre enemigos de los españoles, y siempre los están buscando para discutir porque les da rabia que los españoles sean mejores que ellos. A pesar de que Carlos V estaba tan ocupado en Europa, no por eso se olvidaba de América. Apenas lo hicieron Rey de España, llamó a su palacio a los capitanes y les dijo: “Tienen que ir a América a fundar ciudades”. Y llamó a los misioneros y les dijo: “Vayan con mis capitanes y enseñen a los indios la Doctrina Cristiana, ¡mucho cuidado con que no la aprendan enseguida!”. Entonces los capitanes embarcaron junto a los misioneros y vinieron a América y mientras unos fundaban ciudades los otros hablaban a los indios y le decían a uno: “Tú tienes que casarte con esta india a quien quieres” y le decían a otro: “Tú tienes que devolver esto que has robado”, porque los indios no tenían la costumbre de casarse en la iglesia, pero, en cambio, tenían costumbre de robar todo lo que encontraban.


   Después de vencer a sus enemigos y de hacer bautizar a los indios, Carlos V pensó que ya estaba un poco viejo para segur reinando. Entonces llamó a los hombres más importantes de España y de Alemania y les dijo que obedecieran a su hijo Felipe y él se fue a un convento de monjes porque se sentía enfermo y quería prepararse para morir. Todos los días asistía a  misa desde la ventana de su cuarto y los monjes lo cuidaban mucho y lo trataban como a un rey, a pesar de que él les decía que lo trataran como a un monje cualquiera. Cuando murió, todos se quedaron muy tristes, porque les parecía mentira que pudiera morir un hombre que había sido tan poderoso. Seguramente ahora estará en el cielo, porque nunca fue un demócrata.




Ignacio Anzoátegui
"Pequeña Historia Argentina para uso de los niños"
Ediciones Regnum, Asunción - Paraguay 2000, pp. 15-17..

domingo, 12 de octubre de 2014

HISTORIA PARA CHICOS: CRISTÓBAL COLÓN

II- CRISTÓBAL COLÓN  

   Era un marino que estaba al servicio de España. Algunos dicen que era genovés, pero lo cierto es que vino a América con naves españolas que le dieron los Reyes Católicos.
   Desde niño estudió el arte de navegar y recorrió muchos mares. En aquella época la navegación era sumamente peligrosa, porque en cualquier momento se podía naufragar o caer en manos de los piratas. Los piratas son unos ladrones muy crueles y poderosos que se creen dueños del mar. Los piratas más importantes del mundo han sido los moros y los ingleses.
   Cuando Colón se convenció de que navegando y navegando en dirección al occidente llegaría a las costas del Asia y quizá descubriría nuevas tierras, trató de hablar con algunos gobernantes de Europa, pero ninguno de ellos lo tomó en cuenta. Después de mucho caminar y de mucho sufrir habló con el confesor de la Reina Católica. El confesor le contó a la Reina lo que le había dicho Colón y ella reunió una junta de sabios para que el marino les explicara su proyecto. Después de oírle, los sabios le dijeron a la Reina  "Este hombre ha calculado mal las distancias". Sin embargo la Reina decidió ayudarle y le compró tres carabelas para que hiciera el viaje que él quería.
   Colón se embarcó en el puerto de Palos y al cabo de muchísimos días llegó a una costa desconocida. Allí vio a unos indios que trataban de esconderse detrás de los árboles. Entonces los llamó y les dijo "Hay que bautizarse", y les contó que él venía mandado por los reyes de España y que eran unos señores muy poderosos y que estos reyes obedecían a un rey más poderoso todavía, que está en el cielo. Al principio los indios no le entendían, pero Colón y sus españoles les explicaron con mucha paciencia la Doctrina Cristiana y les dijeron que no querían matarlos ni robarlos sino convertirlos a la verdadera Religión para que un día pudieran ir al cielo donde vivirían eternamente sin frío y sin hambre. Entonces los indios pidieron el bautismo y fueron amigos de los españoles.
   Colón hizo cuatro viajes a América, descubriendo nuevas tierras.
   Una vez tuvo una discusión bastante fea con sus compañeros, porque, como los reyes lo habían tratado muy bien y le habían hecho muchas fiestas, él se sentía demasiado importante y daba órdenes y les decía a los capitanes. "Venga para acá" o "Vaya para allá" o "Haga esto" o "No haga esta otra cosa". Por eso los capitanes lo acusaron ante el Rey Fernando, porque no querían que un italiano los mandara de esa manera.
   El Rey lo hizo llevar a España y mientras averiguaba quién tenía razón lo encerró en una cárcel para que no se escapara. Pero, como Fernando era un Rey muy generoso, lo sacó de allí al poco tiempo, porque pensó que a cualquiera se le pueden subir los humos a la cabeza.
   Después de algunos años, Cristóbal Colón murió tranquilamente en su casa de Valladolid, rodeado del respeto de sus vecinos.
   Cuando llegó a España no tenía qué comer ni con qué vestirse. Cuando murió no le debía nada a nadie: ni al sastre ni al almacenero.

Ignacio Anzoátegui
"Pequeña Historia Argentina para uso de los niños"
Ediciones Regnum, Asunción - Paraguay 2000, pp. 12-14.

Los enemigos indigenistas... desmontando al héroe...



sábado, 13 de septiembre de 2014

LOS REYES CATÓLICOS (¡Historia Fácil!)

Comenzaremos en nuestro Blog a publicar los pequeños capítulos de los artículos de Ignacio B. Anzoátegui sobre Historia Argentina. Éstos se publicaron en la Revista "Nueva Política", editada entre los años 1940 y 143. Los artículos tenían el título de "PEQUEÑA HISTORIA ARGENTINA PARA USO DE LOS NIÑOS". En el prólogo de la revista se lee: «...La pequeña historia cuya publicación comenzamos en este número ha sido escrita para ser leída y entendida por los niños, sin necesidad que éstos tengan que preguntar a cada paso qué significa "blonda" o "marisma" o "archipiélago"» (...) «convencidos de que nada hay más pernicioso que la preparación liberal con que se adormece a nuestra niñez, destinada, precisamente, a vivir un destino antiliberal en un país con destino antiliberal...».

I- Los Reyes Católicos:

   Se llamaban Isabel y Fernando.
   Durante su reinado tuvieron que luchar contra los moros, y por fin los echaron de España.

   También echaron a los judíos, pero no tuvieron que pelear contra ellos, porque los judíos no pelean nunca: prefieren esperar a ver quien gana, para luego ofrecer sus servicios al vencedor y de paso quedarse con la mayor parte de sus ganancias.
   Los judíos suelen engañar a los tontos, y como los Reyes Católicos no eran tontos no se dejaron engañar por ellos. Un día los llamaron y les dijeron: "Ustedes son unos sinvergüenzas que mataron a Nuestro Señor Jesucristo, y nosotros adoramos a Jesucristo crucificado. Si ustedes confiesan y reconocen que Jesucristo es Dios, pueden quedarse con nosotros; si no, váyanse pronto de España, antes de que los matemos". Algunos se convirtieron sinceramente a nuestra religión y se hicieron buenos cristianos, otros se fueron a recorrer Europa buscando un lugar donde los dejaran quedarse porque querían seguir siendo judíos y otros trataron de engañar a los cristianos diciéndoles que se habían convertido al Cristianismo. Pero los cristianos desconfiaban siempre de los judíos, y entonces los Reyes mandaron averiguar por todo el Reino cuáles eran los que no se habían convertido de veras. Para eso fundaron el Tribunal de la Santa Inquisición, que llamaba a los judíos sospechosos y después de interrogarlos con mucha paciencia decía: "Éste se ha hecho cristiano" o "Éste sigue siendo Judío". Y los Reyes echaron de España a los que no se habían convertido de veras o los condenaban a muerte si habían cometido algún crimen. Por eso todos debemos alabar a los Reyes Católicos.
   También debemos alabarlos porque ayudaron a Cristóbal Colón y porque mandaron a América muchos soldados y misioneros para que ganaran estas tierras y les enseñaran a los indios a rezar y trabajar. Nosotros somos los descendientes de aquellos soldados españoles y gracias a ellos estamos orgullosos de nuestra patria.
Dibujo de la Revista "Nueva Política"
  Cuando vinieron los españoles no había en América ni protestantes ni liberales. Los protestantes son unos hombres completamente tontos que toman mucho té y se parecen un poco a los pobres moros y otro poco a los judíos sinvergüenzas, porque no creen en la Virgen María. Para hacerlos rabiar hay que decirles esta copla:
"Sepa el moro y el judío
y el inglés que anda en la mar
que María es concebida
sin pecado original."

   Los liberales son todavía más tontos. Ellos no creen en Dios ni en la Virgen María. Ser liberal es una cosa muy fea. Cuando un niño se enoja con otro no debe decirle: "Eres un liberal", porque los niños no deben decir malas palabras. Desgraciadamente quedan todavía en América muchos liberales. Es una lástima que los Reyes Católicos hayan muerto.

Ignacio Braulio Anzoátegui

("Pequeña Historia Argentina para uso de los niños", Ediciones Regnum, Asunción-Paraguay, 2000, pp. 9-11.)